Blander y Grinder (2000) sostienen que la Programación Neurolingüistica (PNL):
“Es un nombre que inventé para evitar la especialización en un campo u otro. En la
universidad yo era de esas personas que no atinaban a decidirse y decidí
continuar así. Una de las cosas que la PNL representa es una manera de enfocar
el aprendizaje humano. Aunque muchos psicólogos usan la PNL para hacer lo que
ellos llaman “terapia” creo que es más apropiado describirla como un proceso
educativo. Básicamente, desarrollamos maneras de enseñar a la gente a usar su
propia cabeza”.
Este modelo que permite determinar cómo funciona la mente
humana, cómo procesa la información, experiencias e implicaciones que esto tiene para el
éxito personal. Se fundamenta en el estudio de tres aspectos del ser humano: la
neurología del sistema nervioso y su forma de operar a través de los sentidos; el aspecto
lingüístico de la comunicación (lenguaje verbal y no verbal) con el que se construye la
realidad; y los programas mentales, que se refieren a las estrategias y secuencias
internas que son ejecutadas por la mente al llevar a cabo una tarea.
Según Sambrano
(2000):
a) La PNL tiene la habilidad de ayudar al ser humano a crecer, trayendo como
resultado una mejor calidad de vida.
b)La PNL, presenta un enfoque práctico y potente para lograr cambios a nivel personal debido
a que posee una serie de técnicas que permiten que el individuo adquiera una conducta
deseada.
c) Se concibe como una poderosa herramienta de comunicación y sincronización
puesto que, a través del proceso de comunicación, se puede dirigir el cerebro para lograr
resultados óptimos.
d) Es esencialmente un modelado. Los especialistas que desarrollaron la PNL
estudiaron a quienes hacían las cosas de manera excelente, encontraron cuál era su
fórmula y proporcionaron los medios para repetir la experiencia.
e) La PNL es una actitud. La actitud de “voy a lograrlo”.
f) Va más allá de un simple conjunto de herramientas. Se origina a partir de la
lingüística, la terapia gestalt, la semántica general, el análisis transaccional, el dominio
corporal, cognitivo y emocional.
Esta implica la comprensión de la importancia en utilización adecuada del cerebro
para obtener éxito personal. Desde esa perspectiva de la PNL cualquier actitud
indeseada, expresada a través del lenguaje y los sentidos, puede ser cambiada o
mejorada.
Además, permite fijar pautas de comunicación de la persona a través de su lenguaje y
actitud corporal y, por medio de esto, generar rapport o empatía.
Desde la visión de la PNL, el ser humano sólo es capaz de captar una parte de la
realidad, no la totalidad (cada individuo tiene un “mapa”). Cada persona percibe el mundo
según haya codificado sus experiencias, por medio de unos procesos de selección o
“filtrado”. El primer filtro se relaciona con los sentidos; cada persona percibe su mundo de
acuerdo con la modalidad sensorial privilegiada, ya sea visual, auditiva o kinestésica, y de
acuerdo con esta se comporta, se expresa (verbal y corporalmente) e interactúa.
Partiendo de estos tres estados se pueden modelar y estructurar los comportamientos.
El segundo filtro son los metaprogramas, formas con las cuales los individuos perciben
u organizan los datos que reciben de la realidad. Por último, los valores, la cultura y las
creencias posibilitan o restringen el acceso a la realidad y le dan un significado.
Esta teoría parte de la base de que todo el comportamiento tiene una estructura que
puede ser modelada, aprendida, enseñada y cambiada. En consecuencia, es muy
aplicable en el contexto del aprendizaje organizacional, pues permite corregir de manera
rápida y efectiva los diversos problemas de aprendizaje por medio del desarrollo de las
habilidades sensoriales.
En ese sentido, según Sambrano (2000) la PNL es aplicable a cualquier campo, y más
aun cuando se habla de desarrollar y potenciar individuos en las organizaciones.
En el
aspecto grupal, al captar los diversos patrones de comportamiento, permite establecer
rapport entre las personas que trabajan en una empresa; y a nivel individual, incentiva a
las personas a lograr cambios personales, a adquirir habilidades para ser los mejores y a
desarrollar las actividades propuestas, a descubrir cómo utilizar más efectivamente el
cerebro para el desarrollo del conocimiento y a cambiar conductas que impiden el
crecimiento personal.
Si bien la PNL es una poderosa herramienta, no debe ser vista como una panacea, ni
como la clave para resolver todas las dificultades que impiden el crecimiento de las
personas en la empresa. Puede ser complementada con otras teorías (calidad total,
empowerment, coaching, inteligencia emocional, entre otras) y de esta manera contribuir
a la construcción de organizaciones inteligentes y de individuos abiertos al aprendizaje. En este sentido, habla Richar Blandler en la entrevista que le fue realizada por el Portal del Coaching. http://portaldelcoaching.com/entrevista/richard-bandler/
